Agua, un informe inédito

01.09.2013 09:32
Nacional - CONTAMINACIÓN

 

Análisis revela 5,8% de casos adversos; cinco veces más que lo permitido

 

Desde 2004, la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) realiza análisis sobre la calidad del agua potable distribuida (no embotellada), pero sus resultados no son públicos. “El manejo de esos datos puede generar alarma”, explicó su presidente Daniel Greif.
En pleno debate por la calidad del agua potable que consumen 1,6 millones de personas tras el episodio de mal olor y sabor producido por la presencia de geosmina, una molécula no tóxica producida por la Cianobacteria anabaena sp., Greif dijo a El Observador que “cada tanto” aparece algún valor fuera de los límites, en especial, por bacterias o coliformes fecales. No obstante, aclaró que, por ejemplo, la presencia de “una o dos partículas que generen colonias” no debe ser considerada como contaminación, sino que se trata de “un indicador de posible contaminación” y, por lo tanto, hay que tomar precauciones.

Mediante la Ley Nº 18.381 de Derecho de acceso a la información pública, El Observador obtuvo los resultados de los análisis microbiológicos, de microcistinas y de agroquímicos realizados hasta la fecha. De su lectura se desprende que las bacterias son el principal problema del agua potable a nivel nacional. Los eventos adversos representan el 5,8% del total, una cifra considerada alta por la normativa internacional que tolera hasta 1%, puesto que el consumo de agua contaminada de excreta humana y animal, o por organismos que crecen en los sistemas de distribución, es un riesgo para la salud pública. “Con esa cifra no me quedo contento”, dijo a El Observador un especialista en química ambiental que prefirió no dar su nombre. “La alarma es que estas pruebas demuestran que se necesitan más controles”, puntualizó. Los datos no implican la no potabilidad del agua, pero sí contaminaciones específicas en tiempo y lugar, pero sin aclarar la fuente de origen e inicio del problema.

Bichos en el agua
Del punto de vista biológico y microbiológico, el agua potable no debe contener bacterias patógenas tales como Salmonella sp. o Shigella sp. (la que generó 138 casos de afección gastrointestinal en una escuela de la ciudad de Libertad este año) ni parásitos ni coliformes fecales, y no debe contener organismos en cantidades que afecten las características sensoriales del agua o sean peligrosos para la salud como algas potencialmente tóxicas y organismos microscópicos.

El valor máximo permitido para coliformes totales y para coliformes termotolerantes (que incluyen la Escherichia coli) es 0 en 100 mililitros (ml). Mientras que la Pseudomonas aeruginosa debe estar ausente en 10 ml. “La norma es muy estricta”, afirmó Greif. Los coliformes fecales son microorganismos (bacterias) que antes de llegar al agua habitaron el tracto intestinal de seres humanos y otros animales de sangre caliente. La Pseudomonas aeruginosa es una bacteria común que puede encontrarse en las heces, el suelo, el agua y las aguas residuales.

No obstante, en un total de 4.074 muestras de agua potable, se registraron 112 casos de Pseudomonas aeruginosas y 128 casos de coliformes totales con dos episodios que sobrepasaron las 200 unidades: en la entrada de la Usina Potabilizadora Autónoma (UPA) de Valizas (Rocha) en diciembre de 2005, y en la escuela Nº 19 de Bella Unión (Artigas) en agosto de 2012. En 24 oportunidades se encontraron ambas bacterias.

Si bien como puntualizó la infectóloga Alicia Cardozo, exprofesora agregada de la Clínica de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina, “ninguna puede estar en el agua potable”, presentan diferentes riesgos. El consumo de agua contaminada con coliformes fecales provoca más complicaciones: diarrea, náuseas, ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), dolores de cabeza, o insuficiencia renal.

La Pseudomonas aeruginosa, en cambio, no representa una fuente de infección importante si el agua es bebida, debido a que es digerida por los jugos gástricos. Pero puede significar un riesgo elevado para personas con lesiones en la boca. Es en el ámbito intrahospitalario donde puede tornarse peligrosa. “Es un bicho que vive en los hospitales y que no puede estar. Pero lo vemos mucho”, afirmó Cardozo. En enero de 2005, se encontró en el Casmu de 8 de Octubre.

Esta bacteria genera complicaciones a pacientes con neumonía, lesiones de apoyo, quemaduras y otras heridas, y aquellos que con vías y ventilación mecánica. Y, para peor, muchas cepas son resistentes a diversos antibióticos. La infectóloga indicó que cada centro de salud debe ejercer una estricta desinfección de todas las canillas, desagües y piletas, puesto que su ocurrencia está relacionada a su capacidad de colonizar en las cañerías.     
Los niños y las personas con un sistema inmunológico debilitado son los más vulnerables a las bacterias en el agua.

Falencias en el control
Pero de 2004 a la fecha, el agua potable analizada en cuatro escuelas arrojó resultados positivos para coliformes. El caso extremo fue el de Bella Unión con más de 200 unidades; seguido de la escuela Nº 159 de San Luis (Canelones) con un registro de 43 unidades y la escuela del barrio Ancap de Minas (Lavalleja) con 30 unidades en julio de 2012. El resto tuvo niveles entre 1  y 2 unidades: en la escuela de Balneario Solís (Maldonado) en mayo y junio de 2010 y en la escuela Sanguinetti de Montevideo en noviembre de 2011. En la última se encontró una unidad de coliformes termotolerantes.

Otro lugar sensible donde se hallaron coliformes fue en el sanatorio Camoc de Fray Bentos (Río Negro) en mayo de 2012, pero el indicador no se despegó demasiado del valor máximo permitido: una unidad.

En aguas tratadas, la presencia de coliformes funciona como un alerta de que ocurrió contaminación, aunque no se puede identificar el origen. Los análisis de la Ursea tampoco revelan la duración del episodio. Estos indican que hubo fallas en el tratamiento, en la distribución, o en las fuentes domiciliarias de un lugar específico en un momento específico. Los pozos de agua, por ejemplo, comúnmente se contaminan por filtraciones del pozo negro. Pero el análisis no determina si es una contaminación regular. El especialista recordó: “Si un día el valor está un poco más alto, nadie se va a morir, pero es distinto si es una contaminación sistemática. No se sabe por cuánto tiempo la gente estuvo expuesta a ese problema si no hay un seguimiento”.

Los datos a los que tuvo acceso El Observador revelan que 52 muestras de los 128 de casos positivos (40%) por coliformes y 32 de los 112 casos adversos por presencia de Pseudomonas aeruginosas (28%) fueron obtenidas en tanques de distribución de OSE, sus plantas potabilizadoras, u otra infraestructura de la empresa.  

La falla puede aducirse a las siguientes causas: falta de mantenimiento o presencia de sedimentos en los tanques, o una elevada carga contaminante en el agua bruta (sin tratamiento) que no puede ser correctamente procesada por la tecnología de la planta. Un ejemplo de lo último es el incidente en la UPA de La Paloma, en marzo de 2012. Allí se registraron 96 unidades de coliformes totales y presencia de Aeruginosa (ver infografía). Esta ocurrencia es, para el experto, evidencia de que esas instalaciones “no están bien pensadas” para procesar la deteriorada calidad con la que le puede llegar el agua bruta, o los altos volúmenes demandados de agua durante el verano. Una posible consecuencia es que la UPA quede inoperativa en poco tiempo.

El protocolo establece que la Ursea notifique al Ministerio de Salud Pública y a la OSE cuando se registran estos incidentes y continúa con el muestreo hasta que desaparece el factor contaminante.

Pero pocas veces se prolonga el seguimiento. La prueba del Casmu, positiva en enero de 2005, fue repetida un mes después y no se encontró Aeruginosa; pero la siguiente fue realizada en setiembre de 2008. Si bien dio negativa, nunca más se controló la bacteria que Cardozo ilustró como el “bicho que vive en los hospitales”.

Los análisis que realiza la Facultad de Química, por convenio con la Ursea, se basan en la norma UNIT 833:2008, pero no hay norma nacional para secuencias de muestreo. Hay estándares internacionales que indican qué, cómo y cada cuánto realizar las pruebas, pero aquí se trabaja de acuerdo a los costos. La norma de muestreo internacional indica que se debe tomar una muestra cada 100 mil habitantes y por mes. Entre enero de 2012 y junio de 2013, se tomaron muestras en Montevideo solo en nueve campañas mensuales. Y en vez de las 13 recomendadas, el máximo que se alcanzó una sola vez fue nueve. “Esto debería normalizarse en Uruguay”, dijo la fuente.

 

Sin apercibimiento para OSE

Las muestras examinadas por la Facultad de Química para la Ursea corresponden todas a agua potable no embotellada. En el área metropolitana se toman entre dos y seis muestras al año por localidad y se analizan más de 30 parámetros.
A partir de este año, se añadió a la lista determinados plaguicidas y herbicidas.
La Ursea tiene la capacidad para sancionar a las empresas que regula –entre ellas OSE–, pero a esta no se le ha aplicado ninguna multa o apercibimiento. Daniel Greif, su presidente, reconoció que es complejo castigar a un organismo monopólico, por lo que se exige “es una respuesta o planes de acción”.
El organismo recibe 60 denuncias por año relativas al servicio de OSE, pero el vicepresidente del organismo regulador, Fernando Longo, explicó que “básicamente” responden a problemas de facturación.

 

Rastros de agroquímicos en el agua potable

La presencia de agroquímicos en el agua potable es más reducida. Uno de los hallazgos más preocupantes fue una concentración de 0,5 microgramos de lindano por litro, un pesticida que ha sido prohibido en varios países. El Mvotma planteó su proscripción en 2009, pero aún no se tomó una resolución al respecto. Ocurrió en un pozo de la ciudad de Artigas, en noviembre de 2011, antes de que el valor máximo permitido pasara de 0,5 a 2 microgramos por litro. El DDT, que está prohibido, apareció cinco veces. En dos superó el nivel de 0,5 microgramos. Una vez fue en Montevideo, en 2004, cuando alcanzó 2,3 microgramos. La otra ocurrió en 2007 en Tranqueras, con 0,9 microgramos. Se volvió a detectar una vez más. Al igual que el lindano, no se puede dilucidar si se trata de aplicaciones nuevas (el DDT se vende en Brasil), o si la sustancia estaba sedimentada en una fuente de agua y fue tomada por una bomba de OSE y trasladada a la línea de distribución. En el período, además, se registraron cuatro muestras positivas de atrazina (herbicida), pero por debajo del límite de 0,5 microgramos. A partir de noviembre de 2011 este se subió a 3. En el verano de 2010 se había detectado un nivel de 1,4 microgramos de atrazina por litro en el río Santa Lucía. En agua potable, la atrazina fue hallada en abril, setiembre y octubre de 2010. Dos casos correspondieron a Canelones. Otro herbicida encontrado por la Ursea fue el 2.4D en tres ocasiones. El caso más grave alcanzó una concentración de 14 microgramos, en julio de 2008, en Young (Río Negro). En ese entonces el valor máximo permitido era de 0,5 microgramos. Ahora es de 30 microgramos.